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Lo que hay detrás de un concierto de dos horas

Un concierto de dos horas esconde más de 24 horas de viaje, montaje y vuelta. Te lo cuento con un ejemplo real: Madrid–Murcia, ida y vuelta.

Ángel Batero25 de junio de 20264 min
Captura de Google Maps con la ruta en coche de Madrid a Murcia marcada en azul, indicando 4 horas y 403 kilómetros

Más de una vez me he encontrado al final de un concierto con alguien que me decía que cómo podía estar cansado si solo había estado trabajando dos horitas.

Claro, desde el punto de vista de la persona que acude al concierto, lo que realmente ve es solamente eso, un espectáculo de ciento veinte minutos y nada más. Entiendo que piense que solo hemos trabajado ese ratito.

Hoy vamos a hacer un recorrido con un ejemplo real sobre una de las muchas cosas que implica dar un concierto. El tiempo.

Pongamos que el concierto es en Murcia a las 23:00 horas de la noche. Para que el show empiece a esa hora, se necesita al menos un margen previo de dos horas o incluso dos horas y media para montar y probar todos los equipos. Así que estableceremos la hora de llegada al punto del concierto a las 20:30 de la tarde. La furgoneta en la que viajamos los músicos, sale desde Madrid. Desde allí, el viaje dura una media de cuatro horas, así que tenemos que contar con al menos una parada y con cierto margen de imprevistos en carretera. Sumémosle una hora más para no pillarnos los dedos. Es decir, para estar a la hora de las pruebas en Murcia, hemos de salir, como mínimo, cinco horas antes desde Madrid. Se establece entonces la salida de la furgoneta a las 15:30 de la tarde. Pero cuidado, porque en mi caso particular, no vivo en Madrid, así que previamente he de salir de mi casa dos horas antes para llegar al punto de encuentro a tiempo. Y eso, contando con haber comido a las 13:00 o con comer algo por el camino mientras viajo, porque si incluyo el tiempo de la comida, habría que contar con otra media hora.

No olvidemos que previamente a esto, hay que preparar equipaje, instrumentos y equipo. Así que, para cuando llegamos a Murcia a las 20:30 de la tarde, yo ya llevo trabajando desde las 12:00 – 12:30 de la mañana aproximadamente. Un total de 8 horitas en la carretera, que viene a ser prácticamente una jornada laboral en cualquier trabajo, y todavía ni tan siquiera hemos empezado el concierto. Así que, llegamos, con ocho horas a la espalda de viaje y comenzamos a montar instrumentos y a probar sonido. Si da tiempo cenamos algo, y si no empezamos el show directamente. Con suerte, todo ha ido en hora y no se ha retrasado nada y en el mejor de los casos acabamos sobre la 1 de la mañana. Unos minutitos de vuelta a la calma, nos cambiamos y recogemos nuestra ropa y nuestros instrumentos. Además, en muchas ocasiones, la cena se pospone a después del concierto por falta de tiempo previamente. Pongamos que desde que hemos terminado la última canción, puede haber pasado sin exagerar otra horita y media. Son ya las 2:30 de la mañana. Cargamos la furgoneta y vamos al hotel, porque evidentemente, después de las horas que llevamos encima, volver a casa tras el concierto, sería una auténtica locura. Añadimos el tiempo de hacer el check-in de todos los componentes, y el reparto de habitaciones. Nos duchamos, nos aseamos y quizás, entre las 3:00 y las 3:30 de la mañana podamos estar ya metidos en la cama. Quince horitas desde que salí de mi casa y todavía queda la vuelta.

Si consigues descansar, tendrás mucha suerte, porque dormir fuera de casa, a veces se hace difícil. Y tampoco vayamos a pensar que estaremos durmiendo hasta las 15:00 de la tarde. En primer lugar, porque como tarde a las 12:00 tienes que abandonar el hotel y, en segundo lugar, porque queremos llegar a casa y volver a nuestra rutina cuanto antes. Así que normalmente, entre las 9:00 y las 10:00 nos ponemos en marcha de vuelta. Otras cinco horas hasta Madrid, un ratito para comer y dos horas más de vuelta a casa. En definitiva, para dar un concierto de dos horas, más de 24 horas invertidas y dejadme deciros, por si quedaba alguna duda, que al día siguiente se llega con pocas ganas y poco margen de hacer más cosas que intentar descansar.

Es cierto que no siempre los conciertos son tan lejos y que a veces puedes salir y regresar antes a casa, incluso sin pernoctar fuera. Eso es una maravilla. Pero también hay veces que se enlazan varios conciertos y sales del hotel directo al siguiente destino. La conclusión, sigue siendo la misma. Las dos horas de puro concierto que se ven, son la punta del iceberg de todo el tiempo que hay detrás de ese mismo día para hacer la actuación.

¿Alguna vez te lo habías planteado?

Otro día te cuento cómo hago para intentar aprovechar todas esas horas de espera en hoteles y carretera.

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